Picacódigos sin camino


La crisis de los 30, la crisis de los 40,... !Todo son crisis! No es la primera vez que nadie se replantea su vida, en un momento u otro, siempre favorecido por circunstancias. Y es que no siempre me he dedicado a la programación, aunque sí como hobby, al loro de cada actualización que, ahora con más canales de información, es más sencillo que antes (intentad buscar antes un "tutorial" como ahora, no existían).

Siempre he tirado por la enseñanza, me gusta dar clase, es mi vocación (como muchas otras tantas), quizá por ello tengo más aptitudes para subir vídeos a Youtube. Hace unos 4 años dejé toda la vertiente educativa para dedicarme de lleno a la programación, en una empresa ajena.

Al principio, un lujo. Dedicación media y sueldo muy generoso. Como era el programador más experimentado, ascender a Chief Developer era cosa sencilla. Y así lo hice. Sin embargo, pequé de ingenuo.

Un cargo más alto implica mayor responsabilidad y, al fin y al cabo, no siempre va ligado con una monetización adecuada. Pasé a controlar cada proceso, a configurar los backups, los servidores y copias en la nube, a desarrollar íntegramente todo el código de cada aplicación para los clientes. Todo, por supuesto, en tiempo récord. El tiempo de desarrollo se hacía más corto, las jornadas, brutalmente deshonestas y la gratitud, poca o nula.

Todo apoyo se realizaba mediante charlitas. Retórica que duraba una hora de reloj, en donde la empresa se comparaba como Facebook o Apple (totalmente cierto), cuando realmente no hemos inventado nada, N A D A.

Se incorpora un fichaje "estrella". Una chica que controlará marketing y sector financiero en la empresa. Perfecto. Dos años después se descubre el pastel: Excel a nivel usuaria y poco más. La experta en ventas vendiendo un producto que desconoce, en los que el cliente está tan perdido como ella, y todo se traduce en menores ventas (a un precio ridículo).

Y llegó la tragedia. Dejadez, completa y absoluta. Cambios en los diseños a última hora, cambios en la programación en el último momento, quejas de mi implicación porque prefiero irme al gimnasio que trabajar a las 9 de la noche. Sí, 9 de la noche. Diego dice digo, donde dice Diego, un trabalenguas de desinformación de Carroll, una persona decía que lo hiciera de esta manera y la otra que lo hiciera desde otra perspectiva. ¿Solución? Aplicaba mi propio diseño, la que realmente el cliente quería, y siempre salíamos victoriosos. ¿Méritos?. Ninguno mío, ya que la inspiración era cosa de ellos (y no me refiero al cliente).

Entro en cólera. Me imaginaba la situación como que había dejado a dos niños solos durante un tiempo en casa a solas y cuando había vuelto la casa estaba patas arriba, discutiendo sobre a quién le toca el mando de la televisión.

Así que cuando todo está listo para formar parte de la empresa, a nivel socio, abandono. Cinco reuniones para que me lo replantee, pero mi decisión está tomada, viene de muy lejos. Según la empresa, he perdido los 2 millones de euros que piensan obtener de beneficios para el año que viene. En Narnia, en los mundos de Yupi, en Hogwarts.

Como hay un desarrollo íntegro mío (del que no puedo hablar) en pleno proceso, exijo beneficios del producto y sus derivados. Obvio. Aceptan a regañadientes. 

Entre tanto, dejé abandonado por unas semanas (e incluso mes) el canal de Youtube. ¿Ahora? Trabajo como desarrollador externo. Moraleja: trabaja con gente que tenga las mismas ganas de trabajar que tienes tú.


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