Esta entrada da para vídeo, sí, lo sé, y probablemente lo haga. 

El 23 de enero de 2017 abrí el canal de GomvoTutoriales, sin ningún tipo de experiencia (creando vídeos en youtube). Todo fue porque desde hacía bastante tiempo me había adentrado de lleno en el mundo de la programación enfocada a videojuegos y había estado utilizando últimamente el motor Unreal Engine 4. Cuando iba a buscar algún videotutorial que me enseñase o guiase sobre algo que no entendía (y que en la documentación oficial no aparecía) no encontraba absolutamente nada.

Y es por ello que, a base de aprendizaje, cursos, talleres, másters y a través de mucho trabajo (y ensayo/error) fui autoformándome en el uso del motor. Como siempre he abogado por una enseñanza libre y gratuita (con excepciones), decidí subir todo aquello que sabía de manera gratuita a youtube, sin peros, sin pagos, sin nada, gratis. He utilizado mi experiencia como profesor para enseñar de la manera que considero yo adecuada: todo al grano, siguiendo un orden lógico (en la medida de lo posible) y no haciendo perder el tiempo a los usuarios que ven mis vídeos.

Claro que muchos pensaréis que con esto de youtube se cobra bien. Con 10.000 suscriptores a mis espaldas y más de 700.000 visualizaciones os puedo asegurar que no, por tanto, el contenido que se sube es casi del todo gratuito (digo casi del todo por la poca retribución que generan mis vídeos a través de anuncios).

Es curioso cómo de cada vídeo que subo hay un montón de comentarios (los que más abundan, de agradecimiento), pero también los hay de exigencias, críticas y problemas. Problemas que se solucionan, en su gran mayoría, siguiendo el tutorial al pie de la letra o repitiéndolo para ver qué hemos podido saltarnos, una mínima variable, un conector en algún blueprint, algún valor, etc. Críticas como "¡Vaya mierda! Quiero aprender a hacer un Fortnite en 15 minutos y el vídeo que has subido dura una hora y va sólo sobre inventario."

Exigencias como "haz un tour para un museo". Lo que el usuario ha querido decir realmente es "enséñame gratis que luego lo voy a vender por ahí". Nunca he tenido ningún problema es que se use lo aprendido en mis vídeos para que cualquier usuario saque sus juegos/proyectos, reciba cualquier retribución económica y ni siquiera se me mencione (no es sarcasmo). Pero, si necesita cualquier profundización en cuanto a los contenidos que enseño, adaptaciones, soluciones personales y demás considero normal cobrar por mi tiempo (y más cuando vas a recibir dinero por ello).

También me he encontrado con personas que me conocían por youtube y he tenido el placer de conocerles en persona. Es increíble el empujón que te dan cuando te valoran y valoran tu trabajo. Yo no me considero un genio en programación/desarrollo. Siempre aprendo de cualquier persona, aunque tenga menos experiencia que yo y valoro muchísimo recibir formación de cualquiera.

Y entre trabajo con la empresa y el poco tiempo libre que tengo, mucho lo dedico a generar contenido de valor para el canal, diverso y variado. No es de extrañar que me encontrase con "copias" de mis vídeos en otros youtubers. El conocimiento no se puede registrar como propio, por tanto, que se basen en mis vídeos para crear los suyos propios me parece genial. Hay veces que la sorpresa ha sido inversa, ver que alguien había subido (aunque sea la base) un vídeo mucho antes que yo.

Doblar los vídeos al inglés también me lo he planteado, pero supondría hacer un canal paralelo y empezar de cero otra vez, llevando dos cuentas, cosa que, a día de hoy, me es imposible.

Así que, ¿Por cuánto seguiré subiendo vídeos al canal?. Espero, que por mucho tiempo, siempre y cuando mi trabajo y mi tiempo me lo permita.

Y como siempre, me enrollo, mucho. ¡Un saludo!


De eso que tienes una reunión con un cliente sobre un proyecto, te hace firmar una serie de documentos (que suelen ser acuerdos de confidencialidad) y de repente lees... "se entregará el código fuente del proyecto".

No. Básico y sencillo. No con excepciones; a no ser que trabajes para una empresa en el que todos compartáis el mismo código. El código fuente es tuyo, personal, único. Es tu firma. Es posible que, por contrato, te favorezcan las cláusulas como para poder entregar el código y que no te importe en absoluto, en este caso genial. En el resto de casos mi consejo es, no lo entregues.

El código del proyecto es el trabajo, tanto de formación y aprendizaje, como de creatividad y descubrimiento, para poder conseguir completar los objetivos. 

Imaginémonos que empresa X me pide el código fuente del proyecto que le he realizado específicamente para ellos. En la mayoría de proyectos para los que he trabajado hemos tenido que sacar actualizaciones del mismo presupuestándolas (por supuesto). De tener el código la empresa X, no requeriría de mis servicios (ya que ellos podrían editar el código o contratar los servicios de un desarrollador más económico para trastear mi código) y, por tanto, ellos mismos sacarían sus actualizaciones del producto por lo que, mi servicio para la empresa X terminaría justo ahí. 

¿Entonces?. Soluciones hay varias. Ofrecer por contrato soporte y actualizaciones durante un período de tiempo (y cuando exceda ese tiempo, presupuestarlo). Ofrecer licencias por uso (y no la venta del proyecto en sí). Ofrecer un contrato Escrow (la parte desarrolladora del código deposita ante notario o tercero de confianza dichas llaves informáticas para cubrir casos de desaparición societaria o conflicto entre las partes). 

Es muy importante expresar que no vas a entregar el código fuente, sea por contrato oral o escrito, ya que pueden reclamarte el código vía judicial por ejemplo si "el comprador queda dependiente del programador para la realización de todo tipo de actualizaciones" (Pablo F. Burgueño).

"Establece que, en el caso de que los usuarios lo necesiten en determinadas circunstancias, deben tener el derecho a acceder a él. Las circunstancias son: que acceder al código fuente resulte necesario para la finalidad del programa, que sea para la transformación del programa dentro de un uso razonable y siempre que no se diga lo contrario en el contrato." (Adolfo Estalella, El País 2003).